Conservas
Un sector conservador pero con mucho potencial
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5. Millennial early adopters

En muchas ocasiones imaginamos que los más jóvenes son aventureros, gente sin complejos y que les gusta probarlo todo. Esta máxima, al menos en lo que a conservas se refiere, no se cumple. Hemos descubierto que los Millenials son tan Early Adopters como cualquier otra generación. Es decir, hay algunos, pero no son los más. En general nos ha sorprendido lo “conservadores” que son con este tipo de productos. Al preguntarles si comprarían nuevas recetas o elaboraciones, en su mayoría se mostraban escépticos y confesaban que les costaría atreverse con nuevos sabores: “con latas no experimento”.

Es curioso, que si revisamos otros mercados podemos ver muchas más recetas en la oferta de conservas, cosa que al parecer a nuestros Millenials no les parece tan atractivo.

 

Pero no está todo perdido. La coletilla de la mayoría de los entrevistados es que no lo probarían excepto si alguien se lo hubiera recomendado o lo hubieran probado antes en algún restaurante. Es notable la capacidad de prescripción que amigos y familiares tienen en este ámbito. “Si me dicen que está rico lo probaría” nos comentaba una entrevistada. Esto da pié a poder desarrollar más y mejores estrategias en torno a las Redes Sociales y la prescripción.

Oportunidades:
- ¿Cómo podríamos incrementar el grado de recomendación de nuevos productos?
- ¿Cómo podríamos desarrollar conceptos en torno a las conservas de pescado en Horeca que después puedan ser replicados en el hogar?

 

6. El Pack, una tarea pendiente

Durante las entrevistas que mantuvimos con los Millenials, les mostramos distintos productos y diseños de pack para recabar su opinión al respecto. En general el comentario más generalizado es que el diseño es pobre y poco atractivo. Existe bastante controversia en torno al uso de fotografías del producto en el envoltorio. Algunos de los casos son llamativos como el de los calamares en su tinta, de fotogenia dudosa. La mayoría prefería no tener una imagen del contenido en la caja, les atrae más una ilustración o simplemente el diseño. Recordamos que todos los entrevistados eran jóvenes entre 20 y 30 años.

De los productos que mostramos llamó mucho la atención una lata, sin envoltorio, de Palacio de Oriente, de color rojo, decoración impresa directamente en la lata y que no contiene ninguna imagen del producto. Asimismo la imagen de las anchoas de Ortiz también tenía una alta aceptación.

Durante nuestra conversación también les mostramos una serie de productos portugueses. Productos que no son difíciles de encontrar en algunos supermercados y tiendas de alimentación. La diferencia para todos los entrevistados era notable. Un diseño cuidado y más atractivo, moderno o “vintage”, les resultaba mucho más apetecible y les llamaba más la atención. Incluso se mostraban más proclives a cómpralo y probar nuevas elaboraciones. “Esto es algo que sacaría a mis amigos en una cena, generaría conversación”, nos comentaba uno de los entrevistados.

Oportunidades:
- ¿Cómo podríamos crear un packaging más atractivo y diferencial para los Millenials?

Conveniencia, su mayor atractivo

Está claro que uno de los atractivos de las conservas de pescado es su conveniencia. Se trata de un producto preparado, que se conserva durante un largo periodo de tiempo y que además ocupa poco y no necesita de frio (excepto las anchoas). Este punto es apreciado por los Millenials (“es una comida rápida que te salva de mucho”), aunque con algún matiz. Parece que en general les gusta poder personalizar el producto a su gusto, aunque sea ligeramente. Asimismo, no identifican la conserva de pescado como un sustituto de una comida: “comer una lata me va a saber a poco”.

Además, parece que existe poco margen para productos que estén completamente preparados (V gama) ya que hemos percibido cierto desencanto y mucho escepticismo. “No me gustan los platos muy preparados”, comentaba uno de los jóvenes con los que hablamos. Al parecer, no les convence mucho el sabor y la preparación que llevan.

 A esta generación le gusta poder tener control sobre el producto final y no consumir algo completamente terminado. De todas maneras, una de las cosas que cada vez constatamos más es que a pesar de existir un creciente interés por la gastronomía, la capacidad de cocinar de las nuevas generaciones está claramente en retroceso. Como ejemplo, una de las entrevistadas comentaba: “soy muy limitada en la cocina, no soy mi madre”.

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