Esos bárbaros del garaje

Mobile futures
November 2014

No hace mucho, el director de innovación de un gran banco me decía esto: “Más que nunca, debemos tener la suficiente humildad de reconocer que las mejores ideas no las vamos a generar dentro del banco; van a venir de fuera”. La industria financiera, parapetada tras la híper-regulación del sector, costosas redes de oficinas y un capex brutal en TI, no es inmune a la ola de disrupción que ha tumbado, una tras otras, a los principales pesos pesados de numerosas industrias. Emprendedores visionarios que empiezan su negocio en algún garaje en cualquier ciudad del mundo, aliados con fondos de capital que huelen la decrepitud de los viejos modelos de negocio, han apostado por asaltar murallas e imponer un nuevo orden. Ejemplos por todos conocidos: la industria publicitaria está siendo demolida y reinventada por Google/Youtube y Facebook; la industria hotelera por Airbnb; y el comercio minorista por Amazon y Alibaba. Los ejecutivos de la banca saben que viene un tsunami liderado por empresas y startups como Paypal, Square, Funding Circle o Ripple Labs, pero, de momento, muchos se dedican a contemplar con una mezcla de desdén, perplejidad o impotencia como la ola de disrupción se acerca a sus playas. Y este tsunami va a llegar a muchos otros sectores, como el energético, la industria de automóviles o la industria alimentaria, por citar algunos aparentemente más inmunes. Y ante esto, ¿qué pueden hacer las empresas? Lo primero entender que las viejas estructuras jerárquicas de organización, heredas de la revolución industrial, no van a ser válidas para competir. Las empresas-ejército deben aprender a experimentar con más rapidez, fomentar la creatividad, trabajar en red, asumir más riesgo y colaborar con agentes externos. Cada vez más, veremos como las grandes corporaciones buscan la innovación fuera de su perímetro, generando un ecosistema de incubadoras y startups que llegan a fronteras donde ellas no pueden o no se atreven a llegar por sí solas. Mondelez, la multinacional de alimentación, ha desarrollado ‘Mobile Futures’, un programa de aceleración de tres meses. Su objetivo, contagiar el espíritu intra-emprendedor en sus ejecutivos y descubrir pequeñas empresas tecnológicas que la ayuden a impulsar sus capacidades digitales y de marketing móvil. Los emprendedores reciben asesoría y financiación, y pueden contrastar y pivotar su modelo de negocio y sus productos con un posible futuro cliente. Mondelez es parte de una grupo creciente de empresas – incluyendo BBVA, Bertelesmann, BMW, Google, Nike, PepsiCo, Telefónica o TOTVS – que complementan sus esfuerzos internos de innovación lanzando fondos de capital, aceleradoras y otras iniciativas dirigidas a startups. Las grandes empresas consiguen así visibilidad acerca del futuro de su sector y acceso a propiedad intelectual, tecnologías y modelos de negocio prometedores. No menos importante, la cercanía a estas startups permite eventualmente adquirirlas para escalarlas a nivel global gracias a su músculo financiero. BBVA Ventures compró recientemente Simple, un servicio financiero 100% digital, por aproximadamente 100 millones de US$, para competir en el segmento de millenials. Google Ventures invirtió el año pasado US$258 millones en Uber para potenciar la marca globalmente. Este tipo de iniciativas de las que hablo no son un atajo para fortalecer la innovación, ya que requieren recursos y una visión no cortoplacista. Tampoco están exentas de la posibilidad de fracasar. La más obvia, la potencial incapacidad de las grandes empresas de absorber, diseminar y monetizar el conocimiento adquirido con startups. También está el riesgo de perder dinero si las inversiones no son las adecuadas. Pero alguno diría que esto no es tirar el dinero, es experimentar y generar opciones.

Jaime Martín
Founding partner & CEO